Martes | 16/01/2017


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Los Cuentos de Encarnación | Nro.143


El Grinch redimido

Yo soy un Grinch. Para los que no saben se trata de un monstruo verde de una historia norteamericana que odia la Navidad y por eso quiere "robársela" y arruinarla para todos los demás.



La verdad no soy un Grinch como tal, es sólo que tengo una forma muy particular de celebrar las fiestas decembrinas: soy muy hogareña, no ando pendiente de fiestas, estrenos, compras, comilonas (excepto por el pan de jamón que AMO con locura) o bebederas... Mientras viví en mi pueblo sí era parrandera, pero de las de verdad, de las de cuatro, furruco y tambora, aguinaldos y demás; pero al mudarme a Caracas dejé esas costumbres atrás también.

Suelo pasar esos días de manera bastante diferente de la mayoría de la gente. De hecho prefiero recibir el año empijamada, viendo una película solita en casa, bien enrollada en una cobija, antes que cualquier otra cosa.

Sin embargo, tuve la oportunidad de ir a mi pueblo y cuando me di cuenta que varios familiares no iban a estar con nosotros porque no habían podido viajar, decidí a cambiar un poco la tónica y tratar de retomar antiguos hábitos. Fue así como me armé de valor y una tarde me sumé a una tradición de mi parroquia allá que se llama "La Posada": un grupo de jóvenes acompañan a dos pequeños disfrazados de María (preñada) y José que van pidiendo posada como si estuvieran en Belén. La familia que los recibe suele preparar un compartir e invitar a los vecinos para el evento.

¡Fue tan hermoso! Aunque no conocía a mucha gente (la mayoría de las personas con las que crecí ya no están allá), me sentí como en familia. ¡Hasta canté y bailé con los niños! Es más, me entusiasmé tanto que me paré de madrugada (solo hago eso para ir a trabajar en Caracas) para ir a una misa de aguinaldos. ¡ES PEC TA CU LAR!

La verdad que hasta cierto punto logré revivir lo que más me gusta de estas fiestas: conocer gente, compartir, sonreír con la esperanza que trae un niño recién nacido... En fin, logré hacer de éstas unas Navidades únicas y maravillosas, a pesar que no pude comer pan de jamón.

Y como propósito de año nuevo quiero hacer lo mismo durante todo este año ¡vivirlo como venga, pero con una sonrisa! Dispuesta a conocer gente, compartir, sencillamente con esperanza...

¿Ustedes qué se propusieron para este 2018? Cuéntenmen a través de [email protected] o por @LosCuentosdeE.

¡Hasta el próximo cuento!

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