¿Vale la pena comprar en Colombia?

¿VALE LA PENA COMPRAR EN COLOMBIA?





“La realidad no existe. Se construye. Y, o la construimos nosotros, u otros la constituyen por nosotros. He ahí el meollo del desarrollo, personal y social.”
Carlos Vignolo

Conociendo la situación previamente, me dispuse a obtener una pequeña cantidad de pesos colombianos, antes de viajar de vacaciones, habida cuenta de que en muchas zonas del Táchira la moneda indispensable para adquisición de bienes y servicios es esa.



Al cambio del día obtuve en el terminal de Maracaibo 8 mil pesos colombianos con 100 mil soberanos. Inmediatamente me pregunté: ¿se comprará en Colombia la misma cantidad de comida con los 8 mil pesos que con los 100 mil soberanos en Venezuela?

En nuestro anterior trabajo, dejamos abierta la pregunta: ¿Por qué nuestro pueblo hace el gran esfuerzo de viajar a la frontera colombiana para hacer sus compras de navidad? E incluso para realizar una mega compra bimensual o mensual y surtir su hogar.

Sabemos que nuestro pueblo vía remesas, ahorros o capital de inversión pone el dinero para comprar una gran cantidad de bienes y servicios en la frontera colombiana. Trataré de poner por escrito, lo que los diálogos de calle nos dijeron sobre esta situación y así buscar la explicación a este gigantesco éxodo comercial que desde toda la geografía nacional converge en la frontera con Colombia.

En primer lugar comprar en pesos en zona fronteriza hace rendir más el dinero y si traes por casualidad a la frontera billetes verdes el ahorro se siente un poco más. Con 100 mil soberanos el día que salí para el Táchira hubiese podido comprar medio cartón de huevos y medio kilogramo de azúcar. Con los 8 mil pesos el día que llegué a Cúcuta hubiera comprado medio cartón de huevos, un paquete de azúcar de 900 gramos y me quedaban 1250 pesos para comprar un paquete de 200 gramos de avena. Esta es la primera razón por la que compramos allá.

Por supuesto, la diferencia es pequeña. Si vas a comprar pocas cosas, al sumar gastos de transporte, comida y estadía, los números no te cuadrarán. Por eso la compra debe ser lo suficientemente grande para hacerla valer la pena. Una señora de Lara nos contaba que viajaba cada tres meses para surtir su casa de compras por bulto.

Adicionemos a esto el aprendizaje de nuestro pueblo que ha vivido varios ciclos de inflación y este mas largo de hiperinflación. El venezolano de a pie sabe que cuando estos fenómenos ocurren, lo mejor que puede hacer es comprar bienes que duren en el tiempo o comida en cantidades que duren más de un mes. De esta manera protege el pueblo sus ingresos y trata de hacer rendir su dinero. Lo normal era ver que los clientes de un supermercado normal, comprasen por bultos las harinas, el café, la leche en polvo, arroz y otros productos.




La segunda razón es política. Ecuador tuvo por muchos años, antes de la llegada de Correa, como uno de sus principales fuentes de ingreso las remesas que sus nacionales enviaban a sus familias. Pero claro, la economía de ese país estaba dolarizada de hecho, es decir la moneda de circulación oficial, es y era el dólar USA. De tal manera que la recepción del dinero era directa y sin cambiar de moneda. Se enviaban 100 $ USA más la comisión y se recibían los 100 $ USA en Ecuador. Todos sabemos que por la situación de bloqueo de nuestra economía y la falta de divisas de nuestro gobierno esta situación no puede repetirse en la Venezuela del 2020.

Muy diferente sería la situación si las remesas pudieran ser recibidas en la moneda extranjera que el familiar escogiese y que esta no sufriera el cambio al cual obliga la política cambiaria venezolana. Imaginemos que esa inyección de divisas que mas de cinco millones de venezolanos producen, pudiese ser entregada por los bancos del Estado en euros, el viaje a la frontera como que perdería un buen aliciente.

Finalmente, el régimen cambiario de la frontera, al cual nos obliga el gobierno colombiano, produce una depreciación muy alta de nuestra moneda, a tal punto que han logrado que los venezolanos fronterizos denigren de su cono monetario. En San Antonio, El Piñal, El Nula y otros muchos pueblos del Táchira el circulante es el peso colombiano, el soberano quedó para las transacciones electrónicas y con un porcentaje de pérdida bastante alto. Muy pocos comerciantes aceptan soberanos en efectivo, casi que exclusivamente el transporte público.

Como vemos estamos ante una fuga de capitales que Colombia permite a costa de su balanza de pagos. El chorro de billetes verdes que este gobierno hermano está sacando para atender las remesas de nuestros familiares y mantener nuestra moneda en el piso cambiario, tiene un tope. Recuerden lo que pasó en Argentina. Cuando los billetes verdes se hagan escasos en la hermana república, nos botarán o tendrán por delante una enorme crisis monetaria.

Aprovechen de bailar, mientras dura la fiesta. Los gringos pueden seguir imprimiendo billetes sin respaldo, pero eso también tiene un tope. Esperaría un cambio en la política cambiaria de nuestro gobierno para desviar el chorro de divisas hacia nosotros, pero eso es de gente efectiva y rápida, características poco presentes en el gobierno venezolano.

Por eso digo, parafraseando a Churchill: demasiado importante es la economía, para dejársela sólo a los que viven de transacciones bancarias sin producir nada.

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