¡Cuidado con los fraudes financieros 2.0!

¡CUIDADO CON LOS FRAUDES FINANCIEROS 2.0!





El día de hoy, he traído este tema que no es nada nuevo ni en Venezuela ni en el mundo, pero está de nuevo entre nosotros, y es el fraude por las redes sociales, correo electrónico y mensajería.




Recuerdo que una vez le pregunté a un ingeniero informático como podemos protegernos de los fraudes en el mundo 2.0, y me señaló que la forma más segura es no conectar tu computadora a la red, ya que, con eso, todos podemos ser vulnerables para ser hackeados.

Ahora bien, si todavía no has sido víctima de este delito tecnológico, financiero y contra la delincuencia organizada o si ya lamentablemente lo has sido, la columna de hoy será dedicada para conocer más sobre este delito o fraude que todos estamos expuestos a padecer.

¿CÓMO SERÍAS UNA “PRESA FÁCIL”?


Si tienes una gran cantidad de seguidores, por ejemplo en la aplicación Instagram, tienes una alta probabilidad de serlo, porque hackearían tu cuenta con la intención de estafar a tus seguidores. Publicando principalmente “ofertas” de venta o compra de dólares por un precio un poco más bajo de lo que esté estipulado en las páginas de banda del mercado paralelo. Los estafadores, usurpando la identidad de la víctima, ofrecen, por lo general, sumas superiores a los USD 1.000. Posteriormente, intercambian los datos de las cuentas bancarias para el pago mediante mensajes directos; todo lo hacen por esa vía, jamás, ofrecen detalles de sus contactos telefónicos.

Los reportes de estafa han afectados ciudades como Maracaibo, Punto Fijo, Valencia, Caracas y Barquisimeto. Ejemplo de estos casos de fraude por Instagram tenemos a Yohandry Orozco (el futbolista de la Vinotinto y jugador del equipo Deportes Tolima de Colombia), Douglas Tapia (diseñador de moda), Iris Fuentes (bailarina), entre otros. Todas las víctimas coincidieron en que Instagram no tiene un mecanismo eficiente para poder recuperar las cuentas en caso de ser hackeadas y tampoco los organismos policiales para atacar estas mafias del 2.0.



¿CÓMO PROCEDEN LOS DELINCUENTES?


Suelen aportar cuentas bancarias jurídicas para la transacción, de esa forma su verdadera identidad no queda al descubierto y es más fácil de engañar a la víctima. La mayoría de los victimarios tiene números de cédulas ubicados en los 20 millones, es decir, que son personas jóvenes entre los 20 años y 30 años; conocedores de la tecnología y el universo de las redes sociales. Saben a cabalidad cómo funcionan y cuáles son los mecanismos de seguridad y protección al usuario, para vulnerarlos.

En la aplicación Facebook, además de otras redes, existen perfiles, páginas y grupos que tratan de suplantar a alguna organización o comercio conocido, aunque también hay algunos que simplemente divulgan este tipo de contenidos. Su modus operandi es el de publicar sorteos, cupones descuento u ofertas tentadoras para los usuarios, casi siempre ofreciendo un enlace a un formulario en el que el internauta debe rellenar sus datos y compartir la publicación con sus amigos.

Recuerde también que dando “like” a este tipo de publicaciones o páginas consigue darles credibilidad. Es recomendable no compartir este tipo fraudes virtuales y denuncie a Facebook las publicaciones y los perfiles que realizan este tipo de prácticas.

Si se encuentra publicidad de tiendas con ofertas exageradas, ya es un gran motivo para desconfiar y no hacer click en la publicación. Sin embargo, si todavía tiene deseos de entrar en dicha oferta, fíjese en si la página que visita empieza por “https” y si tiene un candado verde. También si ofrece diferentes métodos de pago seguro, que sean conocidos por usted, y si tiene buenas críticas en internet. Otro motivo de desconfianza es que la tienda no tenga un contacto real con teléfono y dirección.

También existen perfiles falsos perfectamente montados, con fotografías y publicaciones que parecen ser normales, aunque lo más habitual es que sean robadas de otras personas. Este tipo de usuarios se dedica a contactar con personas para labrar una amistad, a veces incluso relaciones románticas, hasta el punto de ganarse la confianza de su víctima. Es entonces cuando el cibercriminal tras la cuenta se dedica a pedir dinero con pretextos totalmente creíbles, utilizando sus dotes de engaño o seducción para que la víctima acceda.

Para evitar caer en este tipo de estafas, lo primero es actuar con sentido común y no aceptar solicitudes de amistad o de mensajes con desconocidos, y menos todavía si su perfil parece preparado para resultar atractivo. La mayoría de estas cuentas están creadas hace pocos días, tienen muy pocas fotos y muy pocos amigos, además de que probablemente no tenga contactos en común con sus víctimas.

Aunque muchas personas ya han sufrido por causa de estas estafas, usted no tiene que ser víctima. Para no caer en estafas, informe a Facebook de las cuentas que se le hagan sospechosas. También tenga cuidado cuando un amigo le comience a pedir dinero o información personal. Informe a Facebook de estas cuentas inmediatamente.



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