El manual que no funciona

EL MANUAL QUE NO FUNCIONA

No te dejes vencer por el mal, por el contrario vence al mal haciendo el bien
Romanos 12, 24




INTRODUCCIÓN
Si vivir sin electricidad durante cuatro días y pico, me acercó a la vivencia de una economía de guerra, les participo a mis lectores que no escribí mi acostumbrada reflexión semanal puesto que en el período desde del 25 de marzo (10:00 pm) hasta el 2 de abril (06:00 pm), día en que estoy escribiendo, mi casa disfrutó del servicio eléctrico durante dos horas solamente. Así que he podido palpar, como muchos de ustedes, los efectos de esta guerra no convencional, a la cual estamos siendo sometidos.




¿Por quién? Quizás eso no sea lo más importante, puesto que lo que tenemos seguro es que desde el exterior se orquesta, planifica y ejecuta; lo más importante es ¿cómo reaccionamos ante ella? Puesto que si reaccionamos destruyendo con rabia lo que pensamos personifica a nuestro atacante, nos estamos dejando vencer por el mal y entonces, la espiral de violencia será indetenible. Algunos de mis lectores me critica mi punto de vista, puesto que no trasmito la negativa realidad que ellos ven, pero para mí el mal se combate con el bien y como pueden leer al inicio San Pablo, también nos lo recomienda.

En una entrevista concedida al programa Dossier, producido por Walter Martínez, el miembro del PSUV y ex candidato a la gobernación del Estado Táchira, Freddy Bernal, mostró a la audiencia un manual de operaciones de las fuerzas especiales USA, en el cual se explica ampliamente los elementos programáticos de lo que se define como guerra no convencional. Este programa fue trasmitido en diciembre del año pasado y sus explicaciones parecen resonar fuertemente aún.



Traigo a colación la explicación de Bernal, puesto que este último blackout eléctrico dejó por sentado que hay una política de destrucción de una buena parte de la infraestructura eléctrica de nuestro país y esto mis queridos lectores es buscar un levantamiento social de todos los estratos de nuestras ciudades para producir de alguna manera que nos matemos unos a otros. Y se lo repito, el problema no es quien la ejecute en nuestro país, sino que ya es un hecho de que la dirigen desde el exterior.

En ese río revuelto de maldad regada por toda nuestra nación, una fuerza paramilitar organizada podría adueñarse de ciertos territorios estratégicos y extraer sin control de nuestro estado nación, ciertas riquezas para venderlas al mejor postor, que sin duda serán los financistas de estos ataques. No he leído el manual, estoy leyendo la historia reciente de Libia, Irak y Siria. Por si acaso, mis fuentes para poder afirmar que es un manual de acción, repetido y aplicado son: una monja católica argentina, periódicos como El Nacional o el Universal de Venezuela y algunos informes en inglés de medios de comunicación europeos.

Esta estrategia de guerra ha sido denominada por otros estudiosos de la política como “política de tierra arrasada”. Donde no hay gente, yo puedo ocupar la tierra y extraer para vender lo que se me antoje, puesto que no existe una institución organizada que, por ejemplo, me cobre impuestos o porcentajes de ganancias sobre la extracción. En este momento, eso es lo que las compañías petroleras europeas están haciendo en Libia con su petróleo.

Mientras tanto dentro de ese juego de geopolítica de guerra, nuestro pueblo sobrevive con sus infinitas estrategias de supervivencia. Lo asombroso de la dolarización de nuestra economía no es que se haya presentado, sino que hasta el vendedor de periódicos y cigarrillos, mostraba a sus amigos una pequeña faja de billetes verdes. Ya nuestro pueblo está asumiendo esta nueva moneda y de alguna manera la está utilizando, para bien de su negocio.

Por supuesto que existe el inescrupuloso comerciante que cobra en dólares por encima de nuestra moneda, pero también es cierto que la escasez de efectivo y la inoperancia de los bancos fruto del problema eléctrico, hace que los que tengamos billetes verdes los ofrezcamos como forma de pago para adquirir nuestro alimentos y esto realmente funcionó y funcionará quien sabe hasta cuándo.

No había clases y con los muchachos en casa los adultos tuvimos que implementar actividades recreativas y no consuetudinarias. Una calle de mi barrio organiza un encuentro de kickingball, dos equipos mixtos y de diferentes edades. Dos adultos fungen de capitanes, al pasar por el lado de uno de ellos me dice en tono de derrota, “Así nos tiene Maduro” a lo que yo respondo “¿Qué tiene de malo jugar un rato con tus hijos?” Y el adulto me responde, cambiando el tono “Verga es verdad”



¿Queremos saber cómo se sobrevive en una economía de guerra? Salgamos a la calle y veamos a los venezolanos intercambiar mercancía, negociar la transferencia, poner su palabra ante la compra y un largo etcétera. Y como escribía en una columna anterior: Estos y no otros son los reales valores del venezolano. Negarlos es tratar de destruirnos. Y como siempre digo parafraseando a Churchill, demasiado importante es la economía para dejársela sólo a los que apuestan por la violencia entre hermanos.

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