Viernes | 06/07/2018


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Espacio Íntimo | N° 61


¿Y DÓNDE ESTÁN LOS MALACAMA?

En ediciones anteriores, de acuerdo a una encuesta realizada en nuestro canal en Telegram, se obtuvo diversas opiniones en relación a las características de un “malacama”. 



Sin embargo, esto tiene un trasfondo interesante.

El malacama, en sí, no existe. ¿Cómo así? Sencillo, ese concepto es una percepción personal de lo que dista de “bueno” y “rico” para mí en la intimidad.

Mucho se habla que el no el oral, no tomar nunca la iniciativa, ser “prejuicioso”, son algunas de las tantas razones por las que alguien debería ser una persona “no repetible”, pero al final, todo es cuestión de percepción, no es una verdad única.

Bien, cuando decidimos intimar con alguien, lo hacemos con su pasado, sus miedos, frustraciones, torpezas y un ciclón de emociones que influyen en ese espacio. Por tanto, lo que va a definir el éxito de un encuentro no serán las posiciones, la intensidad, los juguetes, sino la causalidad de la frecuencia vibratoria de cada uno.

Por ejemplo, imagina que vas a la cama con alguien que te enciende mucho con tan solo besarte, pero resulta que durante ese momento fogoso, deja de hacer cosas que tú consideras elementales. Ahora bien, ¿Volverías a intimar con esa persona aun cuando no hizo lo que te gusta? Mmm, es muy probable que sí. ¿Y sabes por qué? Porque creerás que debería existir una segunda oportunidad; eso es frecuencia.

Nadie, ha estado o está exento de ser un mal recuerdo para alguien, por muy flexible, apasionado y divino que sea. Siempre habrá, al menos un encuentro íntimo, en el que se desee desaparecer del lugar, bien sea por ansiedad, rapidez, gustos… Entonces, ¿Deberíamos ser considerados malacama?

A ver, esas personas con las que te fuiste a la cama y hoy día consideras “malacama” probablemente siga intimando de lo más feliz con otras personas, al tiempo que tú te anclas recordando lo “pésimo” que estuvo. Mientras tú le recuerdas así, él/ella está disfrutando con otra persona, porque seguramente ya halló otra persona con su misma frecuencia vibratoria.

Es así como, asiduamente, vivimos eligiendo personas que nos llevan a cumplir procesos de crecimiento y transformación; totalmente válido. Sin embargo, es oportuno preguntarse antes de disponer: ¿Para qué quiero ir a la cama con esa persona? Y verán que las respuestas a nuestras realidades conscientes o inconscientes, son sorprendentes.

Como bien decía el sabio y maestro Hermes Trismegisto: “nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Entonces, ¿Somos todos malacama o nadie es malacama? Una interrogante abierta a discusión.

No olviden escribirme sus experiencias, comentarios e inquietudes a través de [email protected] Y seguirnos en nuestro canal en Telegram t.me/Espacio_Intimo.

¡Estupendo fin de semana! Un abrazo gigante. Se me cuidan



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