Martes | 03/04/2018












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Los Cuentos de Encarnación | N° 151


AYUDAR A CARGAR LA CRUZ

Ayer mi señora madre me envió un texto de Luisa Pernalete titulado "Viacrucis de la escuela", me encantó y comencé a buscar más sobre esta autora y encontré esta pieza titulada "Ayudar a cargar la cruz" en su blog "Hagamos las paces". 

Me pareció tan genial la forma es cómo escribió estos minicuentos que tengo que compartirlo con ustedes mis fieles lectores... Espero que les guste tanto como a mí.


Ayudar a cargar la cruz

Hoy en Venezuela hay mucha gente en permanente Vía Crucis. Hay cruces más llevaderas y hay cruces muy pesadas. Muchos están muriendo en el camino. Hay quienes ven pasar a los que sufren y les parece “normal”, hasta lo justifican. Hay quienes se asombran pero hasta ahí llegan, “Pobrecitos”. Hay quienes deciden ayudar a esos que sufren. Sobre ellos escribo.



Estoy pensando en la vecina de la señora Josefina, en Maracaibo. Ella consiguió un trabajo temporal en una camaronera. “Pagan en efectivo”, comentó. Eso significa que podrá comprar alimentos en la calle a la mitad de lo que compra “con punto”. Eso sí, el horario es de 6 am a 3 pm. Como su hijita no tiene clases por Semana Santa, su vecina se ofreció a quedarse con la pequeña. “Usted también Josefina se quedó con la mía cuando tuve la otra con dengue”. Cruces compartidas.




Hace unos días presencié en una farmacia de Barquisimeto cuando un joven pidió una medicina para su madre, hospitalizada. Había el medicamento, pero le faltaban más de cien mil bolívares para adquirirla. La pareja que estaba al lado, observó la situación, y dijo que ellos pagarían completo. Aliviaron el peso de la doble cruz del joven, la de su madre enferma y la de él, urgido por el dolor de su madre. También supe que la señora Ana, que trabaja limpiando en una casa de familia desde hace años, tuvo su medicina para los riñones gracias a la señora Lulú, donde trabaja Ana. No se a cuántas farmacias fue hasta que la encontró y la pagó.

El padre José Luis, de la parroquia La Consolación de Barquisimeto también, felicitó a los feligreses porque gracias a los aportes del “kilo de amor”, iban a poder duplicar los sábados con “Ollas solidarias” en las dos capillas ubicadas en zonas populares. “Los organizadores dicen que en vez de un sábado serán dos en cada comunidad” Si, ya se sabe, con eso no curan la desnutrición, pero ayudan a cargar la cruz de unas familias que se sienten abandonadas por las autoridades. Saben que hay otros hermanos dando la mano. “Ollas solidarias” hay en muchas parroquias del país. Unos dan poco, otros dan mucho, otros aportan su trabajo. No hay agendas ocultas.





En Ciudad Guayana, la Diócesis desde 1999 creó la Fundación “Me diste de comer”. Comenzó en la Parroquia Unare y luego pasó a otras. Mi “comadre” Carmen Emilia, coopera desde el 2006 con “Me diste de comer” en su parroquia, San Martín de Porres, en San Félix. En la comunidad de Brisas del Sur. Ahí atienden a mas de 80 personas, niños y adultos que no tienen que comer. “Yo estoy muy enamorada de esta gran obra de amor”, me dijo hace unos días. Los recursos vienen de la Divina Providencia- me comentó – Hay personas de buena voluntad como gente de las ferias de las hortalizas; hay fieles que donan granos, harina, cositas…”. Hay que apuntar que Brisas del Sur es una zona popular. Hay muchas cruces ahí, pero también muchos que ayudan a cargarlas.

Las Madres Promotoras de Paz de la escuela de Fe y Alegría de la comunidad de la Sabaneta – Juan Griego estado Nueva Esparta – ayudan también a cargar la cruz de niños desnutridos. “Asisten todos los días a la casa parroquial a recibir su almuerzo. Por ahora van los 11 con casos mas graves. Los atiende una pediatra amiga de la escuela, voluntaria. Las Madres del grupos se encargan de llevar a los muchachos, esperan que coman y sean atendidos, y los traen de regreso al colegio” Comenta la Directora Belkys. Todo eso es a pie, pues ninguna mamá de ese grupo tiene carro. La parroquia está en el centro de Juan Griego, y la escuela queda en la periferia. De paso, para esta ayuda solidaria, se han unido católicos y evangélicos. Estos últimos donaron las medicinas para os niños con defensas bajas. Y aunque en Semana Santa no hay clases, sigue el programa de alimentación para los niños. No me sorprende el rostro de la Directora, sabiendo lo que pesan las cruces pero animada por las ayudas generosas de las Madres que se vuelven Comadres.




No se me olvidan los de siempre, los que no se cansan: sacerdotes, religiosas, médicos que están trabajando haciendo malabarismos, las maestras que guardan lápices para los niños que no llevan, y ese montón de personas que trabajan defendiendo los derechos humanos de otros, y la lista es larga: Feliciano, Rafael, Marino, Ligia, Francisco…los compañeros de la REDHNNA… Ni preguntan quién carga la cruz o cuánto pesa.

Estoy pensando que ayudar a cargar la cruz es una manera de favorecer la Resurrección, pues los niños que comen en la parroquia, la vecina que pudo ir a trabajar gracias a la señora de al lado, el señor que recibió la generosidad de un desconocido para la medicina de su madre, resucitaron con esas acciones. Por todas esas acciones, por todos esos brazos que ayudan a cargar cruces, doy gracias a Dios en esta Semana Santa.

Luisa Pernalete (@LuisaConPaz)

El texto original (y otros) lo consiguen en parahacerlaspaces.blogspot.com, y si ustedes como Luisa tienen cuentos o minicuentos como éstos, no duden en compartirlos conmigo a través de [email protected] o por @LosCuentosdeE.

¡Hasta el próximo martes!












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