¿Por qué odiamos los lunes?


¿POR QUÉ ODIAMOS LOS LUNES?





Es difícil encontrar a una persona a la cual le resulten encantadores los lunes. En mi caso particular puedo decir que es mi día menos favorito de la semana, por no decir que lo detesto. No se sientan culpable ni como una nube negra y negativa. Resulta que existe una razón para odiar los lunes y varias formas de hacer cambiar este sentimiento.


¿Por qué odiamos los lunes?



Aunque parezca increíble, todo se trata de la salud y de los procesos mentales. Bendito cerebro siempre tan involucrado en todo. Fíjense, durante mi investigación me encontré con el hecho de que más del 85% de las personas odian los lunes (podemos dejar de sentirnos como el bicho raro) y esto en gran medida se debe a la configuración de los patrones de sueño.

Es muy común que debido a las presiones del trabajo, actividades académicas, labores del hogar y otro tipo de responsabilidades, entre semana nuestro tiempo de descanso sea menor, por lo que cuando llega el sábado deseamos pasar horas y horas en la cama. Allí surge el primer error en una serie de errores pues como solemos levantarnos más tarde de lo habitual los sábados y domingos, cuando llega el lunes tenemos que nuevamente adaptarnos a un horario diferente y surgen las complicaciones. El cerebro es sensible a los cambios tan bruscos, por esta razón es que en el primer día de la semana comienza el agotamiento físico y mental. Primera razón para odiar este día.





Lo otro que sucede es que al llegar el lunes, mentalmente te proyectas a la semana que tienes por delante. Vas haciendo una larga lista de todo lo que debes cumplir y comienzas a llenarte de estrés, lo que se traduce en malestares físicos como dolor de cabeza y en las articulaciones, sensación de fatiga, además de irritabilidad. Pasa lo contrario con los viernes pues este día anuncia la llegada del fin de semana y el tan anhelado descanso.

En los maravillosos sábados y domingos, aparte de dormir hasta tarde, aprovechamos el tiempo para otro tipo de actividades como compartir en familia, ver una película, ponernos al día con las redes sociales, salir de paseo, y pare usted de contar. Lógicamente cuando llega el lunes, ya te mentalizas a que no tendrás chance de casi nada de esto y zas, aparece el odio.

Igualmente pasa que los lunes son los días en los que físicamente nos sentimos en peores condiciones hablando de salud. Esto se debe a que los excesos del fin de semana comienzan a pasar factura. Tenemos entonces que el primer día de la semana somos más propensos a tener cambios en los niveles de la tensión arterial, azúcar en la sangre y malestares estomacales.




¿Cómo podemos solucionar esto?


Establece y respeta tus horarios de sueño. Procura acostarte y levantarte todos los días a la misma hora para que no recargues al cerebro de cambios drásticos. Lo ideal es dormir por lo menos 8 horas diarias.

Mantén una alimentación balanceada a diario, evitando caer en los excesos durante los fines de semana. Recuerda tomar suficiente agua e incluir frutas y vegetales en tu menú.

Trata de distribuir tus labores de la semana por día, apuntando todo en una agenda. Recuerda que la cantidad por jornada debe ser equitativa para que así no te sientas sobrecargado.

En la medida de lo posible, dedícate al menos una hora al día para hacer alguna actividad que te guste como ver una serie, hacer ejercicios, alguna rutina de belleza.

No descuides el tiempo en familia. Conversen durante la cena sobre cómo les fue en el día, tratando de enfocarse en las cosas buenas y no en lo negativo para no sentirse más cargados.

Trata de no estar predispuesto a una mala semana.

Espero que la columna de la semana haya sido del agrado de todos ustedes, mis fieles lectores. Recuerden recomendarla para que sus familiares y amigos puedan leerla. Si tienen algún comentario o sugerencia, les dejo mi correo electrónico: [email protected]. No dejen de votar en la encuesta que encontrarán a continuación. Su opinión es súper valiosa para mí pues así sé cuáles son los temas que más les gusta leer.

Feliz semana y ¡Larga vida!






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