Espacio Íntimo | N° 71


NUESTRO HIJO NOS VIO TENIENDO INTIMIDAD


Al convertimos en padres, la estructura de convivencia cambia y con ello, nuestra sexualidad. Pero, ¿Qué pasa cuando nuestro hijo va creciendo y aún sigue durmiendo con nosotros? ¿Crees que es saludable?


Nuestro hijo nos vio teniendo intimidad


Está bien preocuparnos por su cuidado por las noches, sin embargo, meter en nuestra intimidad a nuestros hijos (cama y/o cuarto), es otorgarle roles que no les pertenece y ahí, se desencadenan un ciclón de conflictos inconscientes.

Es de considerar que la vida de adulto, tiene matices que el niño no comprende y si lo llevamos a ver cosas que ellos no pidieron ni están preparados para vivir, fácilmente podemos causarle un trauma (evento en la vida del sujeto que genera un choque violento en su psique).

Bien, la Teoría Conductista menciona que los niños en su crecimiento van aprendiendo según lo que ven y viven; hecho comprobable cuando vemos niños tocando o dándole besos en la boca a sus compañeros en el colegio y, en otros casos, orinándose la cama cuando ya exceden los 5 años de edad (Enuresis) ¿Les suena familiar esto?

En psicología clínica, la “Enuresis” (Trastorno de Excreción), que, entre otras causas, debe su existencia al abuso sexual o al presenciar actos sexuales, (mayormente de los padres) no responde a patologías, sino a hechos vividos que el niño rechaza.

A veces creemos que ellos saben qué es el sexo y resulta que no, en su espectro infantil no se entiende el placer sexual como nosotros sí lo apreciamos. Así pues, ver a los padres teniendo sexo, realmente no es del todo agradable para los hijos.



Y ahora, ¿Qué haremos si nuestro hijo nos vio teniendo sexo?

No perder el control ni regañar al niño. Es necesario mostrarse serenos al momento de buscar a nuestro hijo y hablar de lo sucedido.
Dejar que el niño exprese lo que vio y escuchó, así evitaremos hablar de más.
Explicar desde el hecho humano, biológico y emocional; sin hipersexualizar.
No dar detalles emocionales de lo que para nosotros es el sexo; Ejemplo: “es que el sexo es demasiado rico”, “estábamos muy excitados y por eso nos descubriste”
Buscar la forma de establecer límites en la privacidad. Si nuestro hijo duerme en otro cuarto, enseñarles a tocar la puerta y esperar a que nosotros le abramos.
Si el niño no posee dormitorio propio, buscar la forma de crearle su espacio personal. Tener sexo delante de él, aunque creamos que está dormido, es una forma de abuso sexual.
Acudir a ayuda psicológica o terapia de familia, si el caso lo amerita.

Recuerden, la salud mental de nuestros hijos, depende, en gran medida, de nosotros.



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¡Extraordinario fin de semana! Un abrazo gigante. Se me cuidan.









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