Positiva-Mente | N° 44


EMPERADOR Y TIRANO DEL SIGLO XXI




En la actualidad en los hogares se vuelve cada vez más común niños y adolescente con un comportamiento que es denominado Síndrome Del Niño/Adolecente Emperador. Este término es acuñado a estos niños y jóvenes que muestran una personalidad, déspota, agresiva, humillante y violenta, suelen ser los niños y/o adolescentes que toman decisiones en casa basadas en sus caprichos, por ejemplo: que comerán, que vestirán, a donde viajara la familia, cual es la hora adecuada de dormir, entre otras cosas; La mayoría de las veces esta conducta es la consecuencia de una educación permisiva y falta de límite por parte de los padres siendo generalmente la madre quien sufre las mayor consecuencia de este comportamiento.



La vida cotidiana y las exigencias de la actualidad han llevado a los padres a sustituir tiempo de calidad por cantidad, es decir, llegar al punto máximo de complacencia con los hijos para mitigar de algún modo la ausencia y participación con respecto a la crianza de los hijos. Los factores más relevantes que podemos mencionar son:

Poca dedicación: progenitores ausentes por falta de tiempo, los cuales se ocupan en trabajar para proveer lo necesario al hogar cumpliendo los caprichos del niño para de algún modo tapar la culpabilidad que puedan sentir por estar ausente, esta acción envía el mensaje de que a pesar de la ausencia afectiva papá y mamá están ahí para satisfacer toda exigencia.

Falta de límites: la crianza de los padres indudablemente fue muy diferente a la crianza de hoy en día, los adultos se esmeran en darle a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron de niños, bajan su nivel de autoridad ante el niño haciendo concesiones con él para evitar un “problema” sin medir que esto genera un problema mayor. El psicólogo Javier Urra asegura “Le hemos dado muchos derechos, pero no le hemos trasladado deberes. Hemos perdido el principio de autoridad. Hemos querido ser amigos de nuestros hijos”

Ser hijo único: Tener un solo hijo no es sinónimo de tener un mini dictador en casa, sin embargo, es un factor que aumenta la posibilidad y si los padres no prestan atención a la crianza y educación de su hijo puede contribuir a que el niño se sienta un monarca solitario.




Expresa el psicólogo Vicente Garrido “Excepto en los trastornos psiquiátricos, el síndrome del emperador es producto de una disfunción educativa que puede corregirse”. Propone tomar las siguientes acciones:

Fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional y la conciencia. Los padres deben ayudar a sus hijos a reconocer sus emociones y las de los demás, incidiendo en la empatía e invitándoles a practicar actos altruistas para que vean su efecto en los demás.

Enseñarles a cultivar habilidades no violentas. En una casa en la que los adultos gritan y amenazan, difícilmente lograremos que los pequeños se comuniquen de forma sosegada. Los progenitores deben dar ejemplo y practicar con ellos el diálogo respetuoso y la escucha.

Poner barreras claras. Los padres no deben tolerar la violencia ni el engaño. Estas son líneas rojas que el pequeño debe saber que no puede cruzar, por muchas estrategias que use para ponernos a prueba.





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