Otra Economía | N° 5


LOS DURAZNOS CHILENOS

“La globalización es simplemente la expresión superior de la transnacionalización del capital, que se caracteriza por un predominio absoluto del capital financiero”
H. Zemelman

Desde la perspectiva de esta sección el comercio internacional pudiese no tener cabida, puesto que de lo que se trata es de ver desde un enfoque popular, el otro circuito económico de supervivencia que el común de la gente ha creado para resistir los embates de una economía sin sentido y que a mi juicio no tiene ninguna explicación en los cánones universitarios tradicionales. Sin embargo, en este artículo, trataré de dejar en claro ¿cómo la estructura del capitalismo mundial influye hasta en la cría de gallinas ponedoras en los gallineros verticales del municipio San Francisco de mi bello estado natal, tan lejos de Dios y tan cerca de los diablos de la coca. Upsss.



En el libro Conocimiento y sujetos sociales, Contribución al estudio del presente. Publicaciones de la vicepresidencia del Gobierno Plurinacional. La Paz, 2011, Hugo Zemelman cuenta que durante la dictadura de Pinochet, el gobierno hizo una gran inversión en formar una gran cantidad de empresarios medianos y grandes en la producción de frutas. Estos a su vez, hicieron una inversión tecnológica, incluso con capital propio, para el indispensable circuito del frío y mantener la fruta fresca hasta llegar al punto de venta.



En un momento determinado los capitalistas chilenos se dieron cuenta que cada caja de durazno se vendía en New York en 25$ mientras que a ellos se las pagaban a 5$. Y entonces, nuestros capitalistas del sur hicieron el gran descubrimiento: el intermediario se quedaba con la mayor parte y se castiga al productor con un precio muy irrisorio. La explotación capitalista no tiene amigos, quita plusvalía. Hicieron cuentas, fletaron sus propios barcos y trataron de colocar sus duraznos en la gran manzana, entre frutas exóticas te veas.

Y pues, cuando ya se estaban frotando las manos pensando en los 25$ por caja que iban a recibir, los barcos no fueron autorizados a atracar en los muelles comerciales a donde antes llegaban, por la empresa que manejaba los puertos de New York. Y los duraznos se pudrieron en los barcos. Pregunta ingenua: ¿Tendría alguna relación la empresa que manejaba los puertos de la gran manzana con el antiguo proveedor de los duraznos chilenos? Entre capitalistas te veas… la traición vale y puede ser un costo de comercialización.

Esto lleva a Zemelman a afirmar que lo que se conoce como “mercado mundial” es una ficción, en maracucho es una coba, no existe y no es libre como pregonan los amantes de las reformas neoliberales, es un mercado controlado, controlado por las transnacionales de cada renglón, en este caso por las transnacionales de la fruta. Recuerden ustedes que estas transnacionales de la fruta se han visto envueltas, que yo recuerde, en al menos dos golpes de estado en Centroamérica.



Cuando un gobierno cualquiera se propone utilizar las fuerzas de su pueblo para producir alimentos ha olvidado más de una vez, que los elementos de la producción de alimentos, tal y como la conocemos hoy a nivel industrial, son elementos controlados por las empresas transnacionales. Si queremos aumentar la producción de proteína animal, debemos también aumentar la ingeniería de alimentos para crear fórmulas propias sencillas y repetibles que sean eficientes en el aumento de la producción de este renglón.

Nadie puede hacer poner huevos a una gallina, sin manejar una fórmula que estimule sus hormonas. Tampoco puede alcanzar un pollito su peso ideal y en un tiempo competitivo sino tiene una dieta balanceada con alimentos concentrados. En ambos casos la fórmula y la dieta son importadas a las transnacionales de la alimentación.
Y ¿uds creen que estas compañías les van a vender sus productos simplemente porque tú tienes el dinero para comprarla? No que va, estas empresas también tienen sus políticas de distribución y el que no esté de acuerdo con ellas...



No produciremos huevos o proteína avícola sin nuestra propia tecnología de alimentos, bájense de esa nube. “O inventamos o erramos”, Simón Rodríguez. Y entre las cosas que hay que inventar es ¿cómo producimos nuestra comida, sin depender de las fórmulas, dietas o productos de crecimiento de las transnacionales de la alimentación? Porque si desde la frontera se ataca a nuestra moneda ¿quién me asegura a mí que estas empresas transnacionales no están conectadas con los financistas que atacan nuestro cono monetario? Capitalistas ambos son. Definitivamente y parafraseando a Churchill, la economía es una cosa muy seria para dejarla sólo en manos de los economistas.

Hasta la próxima semana, las críticas y comentarios las pueden enviar al correo electrónico: [email protected]





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