La Otra Economía | N° 3


LAS MESAS DE LOS CAMBISTAS:
[MARCOS 11, 15-16]

“Eso constituye una espiritualidad de lo humano, aunque Marx hable de materialismo. Es espiritualidad desde lo corporal. De hecho, se puede resumir todo materialismo histórico así: hazlo como Dios, hazte humano.”
F. Hinkelammert


He decidido aceptar el reto de escribir sobre temas económicos, pero no desde la perspectiva de un economista, que no lo soy, sino desde la de un educador popular inmerso entre nuestro pueblo pobre. Observo a muchos “emprendedores” que son obligados por el contexto, legal o ilegal, a hacerse mas pobres por no tener un salario digno real, deciden asociarse al distribuidor de alimentos para extraer la plusvalía de sus iguales en la sociedad. La economía estudia estos casos como empleos informales y sus predicciones matemáticas los convierten en un porcentaje, una ciencia social tendría que ver en ellos la destrucción de lo formal y el aumento de la desigualdad entre clases. En mi opinión y parafraseando a Churchill, la economía es una cosa muy seria para dejarla sólo en manos de los economistas.

Volver a mi ciudad natal, luego de diecisiete años de vivir en la capital del estado tiene sus efectos de asombro. Mi pequeño lugar de crianza pertenece a ese cordón de riqueza que ilusoriamente creó la renta petrolera en la costa oriental del lago de Maracaibo. 

Todos pensamos que nuestro status de vida no iba a cambiar nunca, creímos que teniendo algo propio, podíamos salir de abajo, es decir salir de pobre. La clase media petrolera vivía en campos residenciales mantenidos por las transnacionales del oro negro primero y luego por las débiles municipalidades que surgieron de la destructiva regionalización de los ochenta. Para que comprar casa propia, si no pago servicios en este campo.



No voy a hacer un recuento de lo que ha pasado del dos mil dos a esta parte. Todos entendemos que se ha desatado un conflicto de alto tenor por el control de renta petrolera y eso significó para nuestra pequeña aldea que su clase media otrora poderosa y dinamizadora de la economía comercial se quedara sin renta y comenzaron a aparecer en las principales calles comerciales aquellos que pretendían vender lo que fuera a sus iguales o a los pauperizados miembros de la otrora clase media. Mientras los comerciantes formales se vieron obligados a racionalizar sus inversiones y en vez de tener tres locales con los mismos productos, a duras penas mantenían uno.

Al no invertir las petroleras en el comercio de la ciudad y tampoco en las generosas ayudas a la municipalidad, se produce un efecto boomerang sobre el común de la gente, no hay trabajo o no pagan lo suficiente para vivir.

Ahora consigo, diecisiete años atrás no era así, una cantidad enorme de “comerciantes informales” que ofrecen productos y alimentos formalmente producidos en el país. Legal o legítimo es un par de adjetivos para la discusión de este tipo de comercio. La municipalidad hace aproximadamente veinte años ubicó a todos los comerciantes informales en una construcción cómoda y grande cerca del centro de la ciudad, logrando un cierto orden y limpieza en el casco central, ¿y ahora?



Un alto empleado de la municipalidad me confiesa que ellos están tratando de hacer un censo para que al menos paguen impuestos. Formalidad rara esta, ¿no les parece?

De lo que se trata en realidad es que estamos viendo un proceso de destrucción del empleo formal, con procedimientos bien manejados posiblemente desde la frontera con socios internos. Como puede leerse en el libro de Pérez Sainz estamos siendo de testigos del primer acto fundacional de las desigualdades de excedente: maximizar la proletarización y minimizar la salarización un proceso muy extendido en la latinoamérica de gobiernos neo liberales.

Que fácil es echar culpas al Gobierno, cuando los comerciantes desvían sus productos formales al negocio de la informalidad, para obtener el excedente que los hace multimillonarios. Que doloroso es ver al pobre extrayendo este excedente a su propia clase y ser explotado por el comerciante, pensando que hay que hacer cualquier cosa para sobrevivir. Es la destrucción por los bárbaros del Estado Nación fronterizo. Si esto no es un conflicto de gran escala, que alguien me lo explique.



Hasta la próxima semana, las críticas y comentarios las pueden enviar al correo electrónico: [email protected].





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