La Otra Economía | N° 4


EL PERVERSO CIRCUITO DEL EFECTIVO

“Se trata de rescatar el sentido originario de la economía como actividad destinada a garantizar la base material de la vida, personal, social y espiritual... En primer lugar somos seres de necesidad: necesitamos comer, beber, tener salud, habitar… es el campo de la economía”
Leonardo Boff

He decidido aceptar el reto de escribir sobre temas económicos, pero no desde la perspectiva de un economista, que no lo soy, sino desde la de un educador popular inmerso entre nuestro pueblo pobre. En estos últimos días se habla mucho de intervención de mercados populares, las cifras que aporta el ministerio me dicen a las claras que no todos han sido visitados. Cifras, movilización y cantidad de alimentos nos dicen que Las Pulgas es el principal mercado popular de Maracaibo, Zulia. 



Es gigantesca la cantidad de efectivo que se mueve en esos locales, creando una serie de precios muy llamativos y competitivos. ¿Circulante? ¿Cono monetario? ¿Valor de uso? En mi opinión y parafraseando a Churchill, la economía es una cosa muy seria para dejarla sólo en manos de los economistas.



Me estacioné en una de las calles que “revientan” por el lado de la playa del mercado de Las Pulgas. Perdonen mi expresión muy maracucha, pero la situación lo amerita. Al lado del vehículo que conducía quedo el kiosko de ella, una vendedora de empanadas de mojito y de refrescos. Al ver la hoja de papel que anunciaba el precio de las empanadas no pude menos que asombrarme: 30.000 Bs la pieza. No hice ningún comentario sobre el precio puesto que sabía que ella no tenía “punto” y que ese precio era en efectivo.

El asombro me viene, porque hacía menos de media hora, nos habíamos detenido en otra venta de frituras muy formal ella, con punto, refrescos y toda la formalidad de una empresa franquiciada. También tenía una hoja de papel con el precio de cada pieza frita: 300.000 Bs. La hiperinflación no es la explicación de esta diferencia de precio. Así que el diálogo era obligado para encontrar la explicación de ella, en el propio centro del mercado del billete de papel moneda.

Estaba clasificando los billetes que su venta del día le había dado, y le pregunté luego de jurarle que no trabajaba ni en el SEBIN ni en la DIGECIM, ¿que hace ud. con su efectivo? ¿Lo vende? No mijo aquí lo estoy separando para comprar lo que necesito para vender mañana. Este paquete es para los refrescos, este es para la harina y me falta lo del aceite.



Ah claro, ud compra en efectivo los insumos de su kiosko y con eso ahorra por lo menos la mitad del costo electrónico esos mismos productos. Si mijo, si lo meto al banco y uso mi tarjeta pierdo mi negocio, porque no me alcanza lo que vendo para comprar así.

Pero, continúa ella, aquí hay muchos que si lo venden. ¿A quién se lo venden mi vieja? A esos coños e madres goajiros, que compran y compran el efectivo.

La diferencia de precio es de diez veces, los goajiros no tienen frontera y pueden pasar de un lado a otro y con esa diferencia de precio, el papel moneda produce mucho soborno.

Pasé la frontera a principios de año y pude ver, no me lo contaron, la enorme cantidad de papel moneda en las pequeñas casas de cambio de Paraguachón. ¿Acumular un producto que no se vende o que según algunos no vale nada, es un indicio de buen negocio? ¿Qué sentido tiene acumular nuestro papel moneda y no ponerlo a circular?

Mi nueva amiga continúa: y no es na, que ya el billete de 500 no lo quieren aceptar en casi ningún sitio. Aquí los estoy poniendo aparte porque ni pal pasaje me sirven. Y ella vive en otro municipio, no tener pasaje es fatal, pierde un día de ingresos y su único capital, su trabajo.



Esto señores, no es fruto de ninguna mala política, es una política perversa dirigida por mafias para aprovechar un diferencial de valor, creado desde la frontera para sacar la plusvalía de los pequeños informales que trabajan con el efectivo y que a la larga o pierden sus negocios o pagan 300% de “impuestos” mafiosos para sobrevivir.

Lo triste es que estos pequeños comerciantes informales del efectivo no tienen quien los defienda. El mismo diferencial se encarga de sobornar la poca presencia del Estado en la frontera. Esto es otro indicio político de la destrucción del Estado Nación desde su frontera. 

Por cierto y para cerrar, el mojito de sus empanadas es exquisito, viva mi Zulia

Hasta la próxima semana, las críticas las puede enviar por favor al correo electrónico, prometo contestar a la brevedad:  [email protected]





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